domingo, 31 de marzo de 2013

El crecimiento personal en los grupos de autoayuda

El pasado 16 de marzo tuvo lugar el X Aniversario de la Asociación para la Rehabilitación de Alcohólicos y Drogodependientes de Nueva Andalucía ARANA en el que fui invitado a introducir una terapia grupal con el tema El crecimiento personal en los grupos de autoayuda. Una temática siempre vigente en el contexto de la rehabilitación de cualquier tipo de adicción y cuyas palabras transcribo seguidamente con algunos añadidos.
Nada mejor para definir un concepto que señalar sus sinónimos: evolución, progreso, maduración, enriquecimiento personal. De forma sencilla se podría decir que el crecimiento personal consiste en la actualización de nuestras potencialidades personales. Esto es algo que se comprende muy bien en el contexto de los grupos de autoayuda pero que puede sonar a rollo chino para aquellas personas ajenas a estos grupos y al progreso personal que se produce en ellos. Pero el crecimiento personal no es nada extraño, lejano o místico, ni ningún comecocos ni lavado de cerebro que se lleva a cabo en el grupo de autoayuda o asociación, sino que es un proceso de los más natural que atañe a todos y del que hablaré a continuación.
Evolución es una palabra íntimamente ligada al concepto de crecimiento personal. Toda materia orgánica está en continua transformación, en continuo cambio y evolución. No hay nada vivo que permanezca inerte. Las personas no somos una excepción. Desde que nacemos estamos en continuo crecimiento y cambio. Pero no sólo a nivel físico u orgánico sino también psicológico. De hecho el curso del desarrollo físico y psicológico siguen un patrón bastante parecido. Los cambios físicos, por ser externos y observables, son muy evidentes y se dividen en 3 etapas principales: crecimiento, maduración y envejecimiento. Durante la infancia y adolescencia el desarrollo físico es muy acelerado, hasta su estabilización al comienzo de la edad adulta. Aun así los cambios físicos siguen su curso y se suceden durante todo el ciclo vital. Con el adecuado aporte de nutrientes y condiciones de vida la persona podrá alcanzar el pleno desarrollo de su código genético (altura, masa muscular, fertilidad…). Así mismo los cambios psicológicos son muy acelerados a través de la infancia y adolescencia hasta su desaceleración al llegar al final de esta, a menudo coincidiendo con los primeros consumos serios de alcohol y otras drogas. Del mismo modo que es posible mejorar nuestra forma física y mejorar nuestra salud a cualquier edad a través del adecuado ejercicio y dieta equilibrada, es posible impulsar una evolución de nuestro carácter y personalidad que nos ayude a sentirnos mejor y a relacionarnos más satisfactoriamente con nuestro entorno y con los demás. La posibilidad está ahí y depende de nosotros y del convencimiento que tengamos de que realmente merezca la pena el esfuerzo.
El psicólogo Erik Erikson alcanzó notoriedad mundial por la elaboración de una Teoría del desarrollo de la personalidad a la que denominó Teoría psicosocial. En ella describe ocho etapas del ciclo vital o estadios psicosociales (crisis o conflictos en el desarrollo de la vida, a las cuales han de enfrentarse las personas). Quizá en otro momento tenga la oportunidad de dedicar una entrada a esta interesante descripción del ciclo vital humano.
El consumo de alcohol y drogas es un impedimento colosal para el correcto desarrollo personal y el suceder apropiado de las etapas descritas por Erikson. Y ello porque la persona recurre al colocón precisamente en aquellos momentos difíciles o de crisis, propicios para la reflexión y la superación de uno mismo. El crecimiento no está exento de dificultades y de riesgos. Ante estos, el fuerte consumidor de drogas y/o alcohol recurre a la anestesia que le permite evadirse de las mismas y de la que llega a hacerse tan dependiente, pero a cambio de ignorar la realidad circundante y de desperdiciar las oportunidades que le ofrece la vida para el cambio y el crecimiento. A la larga deberá pagar un precio muy alto, ya que progresivamente y sin percatarse entrará en una caída en barrena, en una espiral en la cual el estancamiento personal le producirá insatisfacción, el cual tratará de aliviar con más alcohol y más drogas, el cual incidirá aun más en su involución personal. Un círculo vicioso que le llevará a la desesperación y del cual no podrá salir exclusivamente tapando la botella como se suele decir, ya que la abstinencia en si misma no es necesariamente promotora del bienestar, y puede llegar a ser tremendamente fría y amarga. He aquí porqué el crecimiento personal debe ser parte fundamental de toda rehabilitación si queremos que esta sea duradera, progresiva y sólida y procuradora de bienestar. Una rehabilitación bien llevada debe instaurar otro círculo vicioso, sólo que esta vez positivo: la persona, con la ayuda de las habilidades y recursos nuevos aprendidos en el grupo, es capaz de afrontar los retos y situaciones difíciles (crisis) en sobriedad. La persona es capaz de afrontar y superar estas crisis más o menos adecuadamente y con éxito, lo que repercute en un aumento de su autoestima, seguridad personal, aumento de la sensación de control y bienestar (sensaciones positivas olvidadas que premian su esfuerzo), lo cual a su vez refuerza su determinación de seguir en abstinencia…es un ciclo autogenerador de cambios personales positivos basado en el progreso, el logro, la satisfacción y el bienestar.
Es mi opinión, y siempre lo comento, que los adictos que se integran en un programa de rehabilitación con terapias de autoayuda o similares hacen de necesidad virtud, ya que se integran al programa no por gusto, sino por pura desesperación. No hay mal que por bien no venga se dice, y es que con sorpresa se encuentran con algo que no esperaban encontrar; la oportunidad para retomar su desarrollo personal después de tanto tiempo de estancamiento. Algo a lo que nunca hubieran tenido acceso de no ser por su adicción. Las terapias son el marco perfecto que posibilita al adicto el reencuentro consigo mismo y que los invita de manera sugerente a reemprender la senda de su desarrollo personal.
El desarrollo personal, sin embargo, no surgirá gratuita o fácilmente. En el caso particular de los adictos será necesaria constancia a la hora de asistir a las terapias, determinación en los propósitos de cambio, perseverancia ante los retos y humildad para hacer autoevaluación personal y aceptar los resultados. En este sentido los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos se pueden considerar una sistematización, una hoja de ruta que concretiza acciones y propósitos que se deben o pueden llevar a cabo para promover este crecimiento.
Finalicé mi introducción a la terapia pidiendo a los asistentes que describieran como ha sido su proceso de crecimiento personal en el contexto de los grupos de autoayuda y/o de psicoterapia en asociaciones y a que creían ellos que eran los motivos o razones que habían promovido tal desarrollo.
A continuación tuvo lugar una interesante y concurrida terapia, en la que se puso de relieve que así como es crucial la abstinencia del alcohol y otras drogas al principio del proceso, no menos es el crecimiento personal para alcanzar una rehabilitación genuina, capaz de hacernos vivir de una forma más sana y satisfactoria.

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