miércoles, 31 de agosto de 2011

Introducción al psicoanálisis


Cómo profesional de la salud mental he podido constatar el gran interés e intensa curiosidad que el psicoanálisis suscita en casi todo el mundo. Tengo comprobado que si menciono que me estoy formando como psicoanalista, mi interlocutor, además de mirarme con una expresión mezcla de sorpresa y suspicacia, me hará todo tipo de preguntas para intentar aclarar dudas y curiosidades sobre tan enigmática materia. Resulta llamativo, sin embargo, el escaso conocimiento que de esta disciplina poseen los que con tanto interés buscan respuestas; desconocen lo esencial y lo que saben está plagado de las inexactitudes y equívocos difundidos por los medios de comunicación, fruto de un acercamiento demasiado superficial a las obras psicoanalíticas.

Como la confusión en torno al psicoanálisis es tan profunda como el interés que despierta, he pensado que sería útil realizar una entrada presentando en pocas líneas información básica para todos aquellos que sienten curiosidad y desean saber algo más sobre este apasionante tema. Lo he hecho respondiendo de manera breve y comprensible a 10 preguntas claves:

¿En qué contexto social surgió el psicoanálisis?

¿Dónde surgió el psicoanálisis?

¿Quién creó el psicoanálisis?

¿Cuándo surgió el psicoanálisis?

¿Quién fue Sigmund Freud?

¿Por qué creó Sigmund Freud el psicoanálisis?

¿Cuál ha sido el desarrollo del psicoanálisis?

¿Cuáles son las principales tesis del psicoanálisis?

¿En qué consiste un psicoanálisis?

¿Qué influencia ha tenido el psicoanálisis?


¿En qué contexto social surgió el psicoanálisis?
El psicoanálisis surgió en una época caracterizada por una gran rigidez moral, apariencia de corrección y dignidad y creencia en la férrea disciplina. Estas fueron las bases de una mentalidad cuya aspiración fue construir una sociedad ordenada, racional y sobria, sin cabida para actitudes que pudieran ser catalogadas de mal gusto o sentimentalistas. Como la reina Victoria de Inglaterra fue considerada de alguna manera el estandarte máximo de estos valores, a esta época se la designó con su nombre. Las formas y las buenas maneras constituían, en esta sociedad victoriana, requisitos indispensables para que el individuo rigiera su vida en base a la moral, la rectitud y la honestidad. En diversos ámbitos de esta época, como en el político o científico, prevalecía el positivismo y la confianza inquebrantable en el poder del hombre occidental para controlar el mundo gracias a su avanzada tecnología. La Naturaleza era concebida como una entidad ajena al ser humano que debía ser sometida.


Esta concepción del mundo tuvo un correlato psicológico; la imposición de un férreo control sobre el carácter y el encorsetamiento de las emociones, sentimientos e impulsos. Las facetas más espontáneas de la personalidad fueron sometidas en pos de la compostura y los buenos modales. En este contexto cualquier manifestación de placer sexual producía horror. Sin embargo, paralelamente a este orden rígido y moral puritana, se forjó una moral de doble rasero o doble moral, ya que detrás de toda esta fachada de corrección y rectitud, los varones de las clases privilegiadas se permitían una existencia de lujo, riqueza y desenfreno, siempre y cuando se practicara con la discreción necesaria y suficiente. Esta moral hipócrita permitió a muchos llevar una vida de virtudes públicas y vicios privados. Para estas prácticas lujuriosas no faltaban oportunidades ya que, paralelamente a las estrictas costumbres de la época se desarrolló un mundo sexual subterráneo donde proliferó el adulterio, la prostitución y la perversión.

En la sociedad victoriana la base fundamental la constituía la familia, de la cual el padre disponía con total autoridad. La mujer, completamente dependiente del padre o marido, sí se veía sometida, en todos los ámbitos de su vida, a las estrictas normas morales. En este clima de desigualdad manifiesta entre el hombre y la mujer, esta sufrió con especial virulencia el gran perjuicio psíquico y moral de la asfixiante rectitud puritana.





¿Dónde surgió el psicoanálisis?
El psicoanálisis surgió y se desarrolló inicialmente en Viena, por aquel entonces, la capital del Imperio Austro-Húngaro y actualmente capital de Austria.






¿Quién creó el psicoanálisis?
Su creador fue el neurólogo Sigmund Freud (1856-1939), sin duda el más célebre, notable y prolífico autor psicoanalítico. Freud no fue, sin embargo, el único que contribuyó al desarrollo del edificio psicoanalítico. Algunos de sus discípulos llegaron a convertirse en importantes representantes de la disciplina creada por él, aportando valiosas innovaciones teóricas como es el caso del alemán Karl Abraham o del húngaro Sándor Ferenczi. Hubo otros que, después de una fértil colaboración, discreparon con el dogma freudiano y se separaron del maestro creando sus propias escuelas psicoanalíticas como es el caso del austriaco Alfred Adler o del suizo Carl Jung. Tras la muerte del padre del psicoanálisis, diversos autores hicieron importantes contribuciones como es el caso del inglés Donald Winnicott o del británico Wilfred Bion.


Más recientemente el francés Jacques Lacan ha proyectado el psicoanálisis a una nueva dimensión al incorporarle conceptos lingüísticos, matemáticos y filosóficos. Algunas innovaciones técnicas, aún relativamente desconocidas, han venido de la mano del suizo Silvio Fanti.




¿Cuándo surgió el psicoanálisis?
El nacimiento del psicoanálisis se gestó a lo largo de la última década del siglo XIX, como resultado del esfuerzo de Sigmund Freud por curar a sus pacientes histéricas. Durante aproximadamente 10 años Freud concibió progresivamente las originales ideas que llegarían a formar el núcleo de su doctrina. 1899 fue la fecha de publicación de su obra más célebre y singular, “La Interpretación de los Sueños”, la cual establece de modo oficioso el nacimiento del psicoanálisis como disciplina independiente.


¿Quién fue Sigmund Freud?
Sigmund Freud fue un médico, psiquiatra, neurólogo e investigador austríaco cuya figura ha quedado indisolublemente unida al psicoanálisis. De familia y cultura judía, fue durante toda su vida un ateo declarado. A través de su vasta obra pone de manifiesto un profundo conocimiento del mundo clásico, un perfecto dominio de varios idiomas y en general una profunda erudición sobre una asombrosa variedad de materias.

Freud estudió el fenómeno llamado histeria en su consulta médica donde empezó a desarrollar la técnica del psicoanálisis. Al profundizar en sus investigaciones llegó a la conclusión que los síntomas histéricos eran producidos por profundos motivos psíquicos de carácter sexual. También afirmó que los mismos mecanismos que producen los síntomas patológicos operan en la mente considerada normal. La divulgación de sus teorías le acarreó, de por vida, una intensa crítica proveniente de todos los ámbitos sociales, académicos y religiosos. Oposición que no evitó, sin embargo, que se convirtiera en una celebridad mundial y que fuera aclamado por muchos como una de las mayores figuras intelectuales del siglo XX.


Freud trascurrió toda su vida en Viena, consagrado al desarrollo y difusión de su creación el psicoanálisis, hasta que en 1938 se vio obligado a huir a Gran Bretaña incapaz de resistir por más tiempo la crueldad y el trato ultrajante a que estaba siendo sometido por los nazis desde la anexión de Austria por Alemania. Freud murió en Londres en 1939, gravemente enfermo de cáncer de boca, justo a tiempo para presenciar la controversia suscitada por la publicación de su última obra; ‘Moisés y la Religión Monoteísta’.


¿Por qué creó Sigmund Freud el psicoanálisis?
El psicoanálisis surgió a partir de la determinación de Sigmund Freud por curar a las enfermas histéricas que acudían a su consulta médica. A finales del siglo XIX se había producido un incremento alarmante de esta enfermedad que afectaba a mujeres de todas las clases sociales. La medicina de la época mantenía grosso modo la postura mantenida por la medicina desde los tiempos de la Grecia clásica; la atribución de la etiología de la histeria a diversos factores orgánicos que afectaban exclusivamente a mujeres. Sin embargo al avanzar Freud en la comprensión de la enfermedad descubrió que estaba causada por factores puramente psicológicos (profundos motivos de carácter sexual) y que en realidad afectaba tanto a hombres como a mujeres.


¿Cuál ha sido el desarrollo del psicoanálisis?
Cuando ‘La Interpretación de los Sueños’, obra inaugural del psicoanálisis y uno de los libros de referencia del siglo XX, fue publicada en 1899, apenas tuvo alguna repercusión. Entre aproximadamente 1895 y 1905 Freud fue el único representante del psicoanálisis. Durante esta década fue excluído, por la heterodoxia y el escándalo que suponían sus ideas, del ámbito académico al cual pertenecía. Sin embargo en su consulta no faltaban clientes y comenzó a adquirir un cierto renombre por sus ‘curaciones milagrosas’. Paulatinamente se congregó en torno a él un núcleo de discípulos deseosos de aprender el psicoanálisis y crearon la Sociedad Psicoanalítica.


En 1906 Freud trabó relación con Carl Jung, que sería su primer discípulo ilustre. Las teorías freudianas empezaron a extenderse por círculos alemanes y centro europeos y se registraron también las primeras escisiones de discípulos que crearon escuelas de psicoanálisis alternativas, como Adler y Jung. A partir 1920 comenzó la expansión en los Estados Unidos, país donde alcanzó una gran popularidad.


Es importante señalar que existe una gran disparidad teórica entre las distintas escuelas de psicoanálisis, impidiéndole formar una cuerpo unitario, siendo por ello mucho más apropiado referirse al psicoanálisis freudiano, a la psicología analítica de Jung, al psicoanálisis de Klein, de Lacan, de Adler, etc. que al psicoanálisis a secas.


Por otro lado las ideas de Freud han sido precursoras de una gran variedad de escuelas psicológicas no psicoanalíticas, destacando la psicología humanista, la logoterapia de Viktor Frankl, el psicodrama, el análisis transaccional y muchas más. La psiquiatría ha experimentado también una notable influencia y enriquecimiento gracias a la incorporación a su ámbito de muchos de los postulados freudianos.


¿Cuáles son las principales tesis del psicoanálisis?
De entre las innumerables contribuciones de Freud tres destacan por su originalidad y trascendencia; la postulación de una teoría del desarrollo psicosexual iniciado desde el nacimiento, el desarrollo de la idea del inconsciente como entidad oculta a nuestra conciencia con una determinación absoluta sobre nuestras vidas, y la creación y el desarrollo de un procedimiento psicoterapéutico de análisis de las motivaciones ocultas de la conducta con el cual liberar a los pacientes de sus síntomas histéricos y neuróticos.


Las ideas de Freud fueron revolucionarias y tuvieron una gran repercusión en la actitud de las personas hacia el sexo, pues fomentaron indirectamente la satisfacción más que la supresión del deseo sexual. Freud cuestionó casi todos los aspectos del sexo tal y como se había entendido hasta el momento y defendió la idea de que la sexualidad era una fuerza primaria que debía ser tenida en cuenta y no ignorada. En su postulado más célebre y controvertido, el complejo de Edipo, Freud afirmó que los niños de entre 3 y 5 años se sienten atraídos sexualmente por el progenitor de sexo opuesto y sienten animadversión y rivalidad por el progenitor del mismo sexo. A fin de evitar malentendidos innecesarios es conveniente señalar que en la teoría freudiana el concepto de lo sexual es mucho más amplio que el concepto de lo exclusivamente genital.


¿En qué consiste un psicoanálisis?
Un psicoanálisis freudiano tiene exclusivamente dos actores; un psicoanalizado y un psicoanalista. Ambos se ubican en una habitación con un grado suficiente de privacidad para poder trabajar con tranquilidad y sin interrupciones. El psicoanalizado se tumba en un diván y el psicoanalista se sienta en un sillón ubicado detrás y hacia un lado para así quedar fuera del campo visual del psicoanalizado, pero visible si este quisiera girarse para verlo. Una sesión de psicoanálisis freudiano dura aproximadamente 50 minutos y se repite 3 ó 4 veces por semana durante 3, 4 ó 5 años.


El psicoanalizado se compromete a respetar una única regla, la denominada ‘regla fundamental del psicoanálisis’, que consiste en decir en voz alta todo aquello que pase por su mente, independientemente de cuanto irrelevante, nimio, absurdo, grotesco, vergonzoso, doloroso, humillante le pueda parecer, sin censurar, modificar, obviar u ocultar nada. Por asociación unas ideas recordarán a otras y estas a su vez a otras y así se irá hilando un discurso muy emotivo que transitará a través de importantes sucesos de la vida del psicoanalizado y que irá progresivamente adentrándose en su infancia. Este procedimiento se basa en la técnica de la asociación libre, invención de Freud con la cual sustituyó al procedimiento hipnótico una vez que se percató de sus limitaciones.


La labor del psicoanalista se rige a su vez por tres reglas; la regla de la atención flotante (atender el discurso de su cliente sin prestar atención a nada en particular); la regla de la abstinencia (evitar satisfacer cualquier demanda expresada por su cliente); y la regla de la neutralidad (mantener una actitud imparcial en todo momento). Si pudiéramos asistir a una sesión de psicoanálisis observaríamos un largo monólogo del psicoanalizado salpicado por silencios y muy de vez en cuando alguna intervención del psicoanalista, que ayudará a su cliente a encontrar sentido en un discurso aparentemente inconexo e incomprensible. Entonces se produce el 'insight' o 'darse cuenta', que es la revelación repentina de un contenido psíquico (un recuerdo, un sentimiento, una emoción…) que permanecía oculto a la conciencia del psicoanalizado.


Esto es posible porque un contenido psíquico inconsciente pasa a ser consciente. Sólo mediante este proceso puede un contenido psíquico integrarse en el YO, una de las tres instancias del psiquismo humano postuladas por Freud, siendo las otras dos el ELLO y el SUPERYO. El ELLO comprende el conjunto de impulsos, deseos y necesidades de carácter generalmente sexual y agresivo. Su único propósito es obtener placer, el cual persigue ignorando la realidad, la lógica y lo posible. El SUPERYO comprende la moral y la ética, contiene los preceptos morales, prohibiciones y tabúes, se constituye de la auto evaluación, la crítica y el reproche, busca soluciones moralistas y no realistas, se basa en el deber y la obligación y determina el ideal de persona de cada individuo. Cuando un contenido psíquico inconsciente se hace consciente y pasa a integrar el YO, el YO queda fortalecido y aumenta su capacidad de mediar y encontrar armonía entre los impulsos e instintos del ELLO, las rígidas exigencias morales del SUPERYO y la realidad externa. Un YO fuerte permite llevar una vida satisfactoria, equilibrada y productiva. Un YO débil acarreará inestabilidad, dudas, neurosis y sufrimiento. Es sin embargo importante señalar que un psicoanálisis no se realizará sin sacrificios y que requerirá de un gran esfuerzo, constancia, tiempo y dinero para ser completado.


¿Qué influencia ha tenido el psicoanálisis?
La influencia del psicoanálisis sobre la forma de vida del hombre del siglo XX ha sido determinante. Hagamos un repaso a sus contribuciones más decisivas:

El psicoanálisis impulsó un cambio de concepto de la infancia, redefiniéndola como una etapa decisiva de la vida de todo individuo y determinante en gran medida de la personalidad y bienestar del futuro adulto. Hoy en día es normal que los padres se esmeren en tratar a sus hijos con respeto y deferencia, educándolos con paciencia y comprensión y desestimando la violencia, para brindarles la mejor infancia posible. Esto no siempre fue así.

Cuando Freud comenzó a hablar de la sexualidad y su importancia para el ser humano el tema era intensamente tabú. Su obra ha contribuido a que el sexo y el placer sexual sean considerados hoy en día  un derecho inalienable de la vida de todo individuo más allá de la función biológica y reproductora.
La influencia que las ideas de Sigmund Freud han tenido sobre la construcción del autoconcepto del individuo del siglo XX ha sido trascendental. Debido a que los postulados psicoanalíticos rápidamente trascendieron el ámbito de lo puramente clínico e influyeron en disciplinas tan variadas como la filosofía, la antropología, la sociología, la pedagogía, la literatura, la pintura, el cine, el teatro, la publicidad…, tuvieron una repercusión determinante sobre los más variados ámbitos de la sociedad; educación, sanidad, religión, política, arte, cultura...

Freud creó conceptos que todos hemos asimilado como propios con la mayor naturalidad, sin ser conscientes de su procedencia. Conceptos como represión, inconsciente, lapsus, narcisismo, libido, complejo de Edipo, mecanismos de defensa, conflicto psíquico, trauma, sublimación, regresión, enfermedad psicosomática, neurosis… han pasado a ser todos moneda corriente de nuestra forma de hablar y de pensar.

La influencia del psicoanálisis sobre el desarrollo del arte del siglo XX ha sido incalculable. Baste mencionar que el surrealismo, una de las corrientes artísticas más sobresalientes e influyentes del siglo XX, nació y se desarrolló como eco artístico de las teorías freudianas.
Por todo ello en círculos académicos Sigmund Freud es considerado una de las tres figuras intelectuales más influyentes del siglo XX, junto con Albert Einstein y Karl Marx, curiosamente los tres de familia judia y de lengua alemana.

Pues hasta aquí nada más. Espero que esta entrada, además de ser amena e interesante, os haya aclarado parte de vuestras dudas y curiosidades.

Gracias por la lectura.

Saludos afectuosos.

2 comentarios:

  1. Uff!!! Muchas gracias por el aporte!! Este artículo me ha servido de guía para un ensayo... Pero podrías por favor adjuntar tu bibliografía y más datos para poder citarte?

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